Viaje a Bolivia 2017: Domingo 19 de febrero. Iquique, Chile – Oruro, Bolivia.

Iquique, Chile
Hoy escribo temprano pues esta mañana partimos a Bolivia. Primero a La Paz, con escala de una noche en Oruro. Luego de vuelta a Oruro, pero en sus días de pleno carnaval, el viernes 24 de este mes. Así se van cumpliendo etapas en este espiral de viajes trascendentales. Digo trascendentales, principalmente por dos motivos: primero, que se traspasan las fronteras geográficas y culturales y, segundo, por su importancia en el plano de los aprendizajes, que constituyen un alimento para el mente inquieta.

Además, con este viaje termino por visitar todos los países fronterizos de Chile: Argentina, Perú y, ahora, Bolivia. Los cuatro países, los cuatro colores que conforman esta situación geográfica que no ha estado exenta de conflictos de intereses (actualmente entre Chile y Bolivia) pero que, a través de su música y sus carnavales, logran converger en un estado de mayor integración. Si no de armonía, por lo menos de integración.

Oruro, Bolivia
Ahora es de noche, o bien de medianoche, y ya nos hallamos en Oruro. Hasta aquí se escuchan los diversos grupos musicales que conforman el último convite antes del carnaval del próximo fin de semana. Suena la melodía de “Señora chichera”…

Parece que esto comenzó bien temprano, porque son muchas las señales que así lo indican: los grupos ya se tomaron complemante las calles y hay borrachos por aquí y por allá, incluyendo entre ellos a algunos de los miembros de los grupos musicales. No pude evitar asomar constantemente una sonrisa frente al espectáculo que se producía en las calles. También me quedé asombrado y feliz por la atmósfera de comunidad en la que se integran personas de distintas edades y géneros.

Asunto aparte, le comentaba a mi mamá lo extraño que me sentía caminando entre la multitud de bolivianos. Además de ser casi los únicos (si no los únicos) extranjeros turistas mezclados entre el jolgorio de la versión nocturna y más local de esta festividad, está el hecho de sentirme, como pocas otras veces, más o igual de alto en comparación con el común de los transeúntes, cosa que de la que no puedo presumir en mi propio país. Como cuando estuve en Perú y en Japón, no me siento pequeño después de todo.

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