Trote, música y… ¡enacción!

Hace un par de años que vengo trotando por las veredas de Ñuñoa, unas dos a tres veces por semana, impulsado por los motivos que uno esperaría de alguien que hace ejercicio físico con cierta frecuencia: soltar tensiones, romper con la inercia, hacerle el quite al estrés, mantener la panza a raya, entre otras cosas. Asimismo están aquellas motivaciones que se relacionan con la salud, como tomar aire y estar más en contacto con la naturaleza; o también aquellas que podrían tildarse de trascendentales, como entrenar la voluntad y afinar el espíritu y el temperamento.

Siendo el presente texto lo que es, ¿qué diablos hace el concepto de enacción en este entramado? ¿Y qué relación puede tener con la música?

Sin ser un experto en la materia (incluso es un tema que sólo últimamente he estado retomando, luego de revisarlo de forma superficial durante mis estudios universitarios de musicología), traigo a colación un concepto un tanto huidizo y desconocido: la enacción. Ésta, a su vez, expuesta según el musicólogo mexicano Rubén López Cano (1966-) en su texto introductorio “Semiótica, semiótica de la música y semiótica cognitivo-enactiva de la música” (2007). Para López, el enactivismo es una orientación de la filosofía de la mente en que

(…) la mente no es algo ajeno al cuerpo sino que está en él y con él. La enacción concibe la cognición como acción efectiva. Cuando percibimos realizamos una suerte de acoplamiento estructural, un ensamblaje similar al de dos piezas [de] un puzzle, entre las propiedades de nuestros sentidos y la de los objetos que observamos. La cognición es la articulación de una red que consiste en niveles múltiples de subredes sensorio-motrices interconectadas de los cuales emerge un mundo de significación. (2007: 12)

Este proceso enactivo deriva de lo que el biólogo chileno Francisco Varela (1946-2001) denominaba neurofenomenología, que es un enfoque metodológico que se caracteriza por el estudio de la percepción de los fenómenos desde la experiencia personal, y no como un hecho de observación externa (1996). Sin querer profundizar más en una materia que, por lo demás, no manejo a cabalidad, sí quiero vincularla con el tópico central de este texto: el ejercicio físico. Este tipo de actividades, refiriéndome específicamente al trote pero aplicable a todos los casos afines, no involucra lo meramente corporal porque existe una integración del cuerpo con la mente, ésta última tanto en su sentido abstracto como fisiológico. Si el cuerpo fluye por el camino que se recorre, también lo hace la mente desde la experiencia misma del observador, que es el testigo de este fenómeno.

Y es en este punto que ya puedo remitirme a la segunda pregunta, que dicta sobre el papel de la música en todo este proceso. Para responderla quisiera referirme a una breve experiencia que tuve hace algunos días, que en verdad es un cúmulo de fragmentos de ideas que me han estado rondando en la cabeza últimamente.

En una de las tardes en que mis piernas me conducían por una de las calles residenciales de Ñuñoa, escuchaba a Johann Sebastian Bach, específicamente una transcripción para dos pianos y orquesta de algunos de sus conciertos para violín. En una de las esquinas se me cruzó por la mente la siguiente pregunta: ¿qué es lo que hace que esta música sea tan adecuada para este tipo de actividades? A lo que siguió la siguiente imagen, que fue como una respuesta inmediata a esta interrogante: todas las partes constitutivas de mi entidad corporal (el torso, las extremidades, la respiración, la sangre, los estímulos sensoriales y cerebrales) fluyen como lo hacen las líneas melódicas del contrapunto bachiano. Como para llegar al fondo del asunto habría que efectuar todo un análisis en torno a la música de este compositor y, de forma paralela, un estudio del fenómeno en cuestión (neurológico, neurofenomenológico, psicoacústico, etc.), me limito únicamente a mencionar una característica fácil de percibir en J.S.Bach, y que guarda relación con el paradigma epocal que se le atribuye: la fluidez y el tratamiento eminentemente contrapuntístico de su música.

Por lo tanto, al igual que hay algunas músicas que hacen más amenas, e incluso productivas, las jornadas de trabajo, estudio o lectura (o todas las alternativas anteriores juntas), también las hay aquellas que permiten invocar el espíritu de lucha que se requiere para no rendirse frente a la inercia del sedentarismo. En mi caso han sido los ritmos del jazz fusión (por ejemplo, el flamenco jazz), algunos canciones de los dos últimos discos de Radiohead (“In Rainbows” y “The King of Limbs”, en especial el primero) y, sobre todo, las piezas y las transcripciones para piano de los conciertos de Bach.

Y ustedes, lectores, ¿qué música prefieren escuchar para combatir la inercia del sedentarismo, ya sea éste de tipo físico y/o mental? Y no sólo el sedentarismo, porque para realizar un deporte o estudiar  también es peligroso el nomadismo, que nos empuja a trasladarnos de un pensamiento a otro, de la actualidad a la preocupación por el pasado o el futuro, sin permitir que nos asentemos en la percepción del presente o en la tarea que nos convoca en el momento.

SEE YOU, INTERGALACTIC FRIEND


  • López, R. (2007). “Semiótica, semiótica de la música y semiótica cognitivo-enactiva de la música”. Texto didáctico (actualizado junio 2007). www.lopezcano.net (Consultado en abril de 2016).
  • Varela, F. (1996). “Neurophenomenology: a methodological remedy to the hard problem”. En Journal Conscious Studes, N°3, pp. 330–350.
Advertisements

4 thoughts on “Trote, música y… ¡enacción!

  1. Entendi como el 70% pero en general se nota que esta interesante todo.Personalmente me carga Radiohead (ecepto paranoid android) pero me gusta el jazz fusión bastante (Victor Wooten por ejemplo),Jean Michel Jarre,King Crimson y algunas músicas incidentales puntuales; aunque el jazz fusion y Jean Michel Jarre rara ves lo escucho caminando casi siempre los escucho en lugares cerrados haga lo que haga: se en un auto,en la cama o en la casa.

    Me gusta

  2. Es un tema que me encantaria hablar algun dia en un blog como el mio ya que esta relacionado con la filosofia de la mente.Lastima que (actualmente) no tenga recursos neuropsicologicos suficientes en cuanto a lo cuantitativo para hacerlo

    Me gusta

  3. En mi caso es el sonido del entorno lo que da movilidad a mi vida. Guardo mis audiciones de música para momentos precisos, permitiéndome mantenerlos para momentos en donde mi motivación sea atender en la totalidad la obra audicionada.

    Liked by 1 person

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

w

Connecting to %s