Retorno por partida doble

Hola, (nueva)mente.
Heme aquí, escribiendo en este blog luego de una larga ausencia, interrumpida por la simple necesidad de expresar unas cuantas cosillas. La indiferencia humana que invade los espacios públicos de Santiago me obliga a usar únicamente este espacio para expresar mis ideas, mis emociones e impresiones del cotidiano ser y estar.

Este es un retorno por partida doble, porque regreso de una ausencia virtual por estos medios, a la vez que lo hago de un viaje por el norte de Chile y parte de Bolivia. Por lo mismo, mi motivo principal para retomar este blog es compartir algunas de mis experiencias pasadas como, por ejemplo, el referido viaje, para lo cual transcribiré parte de un diario personal que surgió de éste. A lo mejor después haré lo mismo para el que escribí durante mi travesía por España en febrero y marzo del 2015. Y así.

Por motivos de continuidad, mantendré el nombre original de este dominio, pese a que no hablaré directamente de música. Incluso ni siquiera sé si me referiré a ella en lo absoluto. Pensándolo bien, éste sigue siendo el viaje de un denominado “musicólogo” por los distintos aspectos de la vida, explorando las distintas galaxias de la existencia, entre las cuales la música es sólo una de ellas.

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Viaje a Bolivia 2017: Lunes 20 de febrero. La Paz, Bolivia.

Nos costó llegar, pero lo logramos. Eso sí, mañana se llenarán las calles de esta ciudad con grupos de manifestantes por el llamado “Día de la mentira”. Detalles apartes de este conflicto político interno de Bolivia, nos encontramos con una urbe de mucha actividad, tránsito y unas calles y relieves que, en conjunto, conforman un laberinto asimétrico e interconectado.

Nos esperábamos una recepción más fría e impersonal que en Oruro pero, sorpresivamente, no fue así ya que, por lo que parece, la cordialidad es un patrimonio cultural de estas zonas. Aparentemente ser chileno no es impedimento para poder entablar una conversación amena con nuestros hermanos bolivianos. Más de una vez me ha tocado hablar con uno y de inmediato me da a saber que el conflicto que existe entre nuestras naciones es exacerbado por los discursos políticos de sus dirigentes, por las generalizaciones y los prejuicios sociales y por la manipulación de los medios de comunicación. Conflictos hay, históricos y políticos, pero que el miedo a la otredad sociocultural no nos impida vernos a la cara y conversar como humanos, como seres vivientes y latentes.

Viaje a Bolivia 2017: Domingo 19 de febrero. Iquique, Chile – Oruro, Bolivia.

Iquique, Chile
Hoy escribo temprano pues esta mañana partimos a Bolivia. Primero a La Paz, con escala de una noche en Oruro. Luego de vuelta a Oruro, pero en sus días de pleno carnaval, el viernes 24 de este mes. Así se van cumpliendo etapas en este espiral de viajes trascendentales. Digo trascendentales, principalmente por dos motivos: primero, que se traspasan las fronteras geográficas y culturales y, segundo, por su importancia en el plano de los aprendizajes, que constituyen un alimento para el mente inquieta.

Además, con este viaje termino por visitar todos los países fronterizos de Chile: Argentina, Perú y, ahora, Bolivia. Los cuatro países, los cuatro colores que conforman esta situación geográfica que no ha estado exenta de conflictos de intereses (actualmente entre Chile y Bolivia) pero que, a través de su música y sus carnavales, logran converger en un estado de mayor integración. Si no de armonía, por lo menos de integración.

Oruro, Bolivia
Ahora es de noche, o bien de medianoche, y ya nos hallamos en Oruro. Hasta aquí se escuchan los diversos grupos musicales que conforman el último convite antes del carnaval del próximo fin de semana. Suena la melodía de “Señora chichera”…

Parece que esto comenzó bien temprano, porque son muchas las señales que así lo indican: los grupos ya se tomaron complemante las calles y hay borrachos por aquí y por allá, incluyendo entre ellos a algunos de los miembros de los grupos musicales. No pude evitar asomar constantemente una sonrisa frente al espectáculo que se producía en las calles. También me quedé asombrado y feliz por la atmósfera de comunidad en la que se integran personas de distintas edades y géneros.

Asunto aparte, le comentaba a mi mamá lo extraño que me sentía caminando entre la multitud de bolivianos. Además de ser casi los únicos (si no los únicos) extranjeros turistas mezclados entre el jolgorio de la versión nocturna y más local de esta festividad, está el hecho de sentirme, como pocas otras veces, más o igual de alto en comparación con el común de los transeúntes, cosa que de la que no puedo presumir en mi propio país. Como cuando estuve en Perú y en Japón, no me siento pequeño después de todo.

Viaje a Bolivia 2017: Sábado 18 de febrero. Iquique, Chile

Como es costumbre en estos días, y como me comprometí de antemano, escribiré una síntesis de lo que fue hoy. Nada más que datos e impresiones.

Partiré con lo último: el carnaval andino Jallalla Festejañani, que nos pilló por sorpresa en medio de esta noche. En verdad, nos pillaron por sorpresa sus preparativos de la tarde, cuando los productores y tramoyas hacían de las suyas instalando graderías y accesorios varios. Jallalla Festejañani es un carnaval de integración de las manifestaciones artísticas y folclóricas de diversas zonas andinas, especialmente bolivianas. Las distintas agrupaciones desfilaron en danza a lo largo de un trecho de la avenida Arturo Prat, que bordea la costa de Iquique. Para esta ocasión se mostraron un total de treinta agrupaciones, las que no pude presenciar en su totalidad porque se me empezaron a acalambrar mis piernas, particularmente en la zona de las pantorrillas, obligándome a volver al hospedaje.

Antes de esto hicimos algo absolutamente contrario, es decir, absolutamente previsible: fuimos a la Zofri (Zona Franca de Iquique). Pero, como en el carnaval, aquí tambien se me fatigaron las piernas, no por quedarnos durante horas parado en un sólo punto sino que por vagar sin rumbo por el laberinto de este centro comercial.

Viaje a Bolivia 2017: Viernes 17 de febrero. Iquique, Chile

Me pregunto ¿cómo reflejar en palabras la calma que he experimentado en estas horas de vacaciones? ¿Cómo plasmar mis experiencias sin que mi escritura se enturbie con intentos de detallismo? Sólo ser, dejar ser, como lo he logrado (y creo que con éxito) en estos días. La jornada de hoy se sostiene en dos pilares fáciles de definir: el Free walking tour por el centro de Iquique en la mañana y la playa Cavancha en la tarde. Entre medio, el almuerzo y las caminatas.

Al igual que en Santiago, se ve harto inmigrante por la zona pero, a diferencia, se les ve más en armonía con la gente y más empoderados con el lugar. También a los iquiqueños se les ve más relajados con el entorno. Esto es a lo que acá se le conoce como “estar en playa”, en aymara “iki iki”, que se traduce como “lugar de descanso”. Creo que me he contagiado de ese ritmo, que no sé si se de en otras épocas del año. Pero lo que sí es seguro es que en cualquier lugar de Chile se vive con menos neurosis que en Santiago.

Viaje a Bolivia 2017: Jueves 16 de febrero. Iquique, Chile.

Este fue nuestro primer día entero en Iquique, el que puede definirse como tranquilo pero intenso a la vez. Comenzando con un desayuno calmo en el hostal, para seguir con una larga caminata para retirar dinero del cajero automático de un supermercado y con un par de horas en la playa Cavancha. La tranquilidad de la playa y el frío del agua terminaron por desmotivarme a meterme en el mar, pero por lo menos me hube mojado los pies y descansado en la arena a la sombra de un quitasol.

Luego, al mediodía, nos dirigimos a un centro recreacional en Alto Hospicio, donde supuestamente nos esperaba Carolina, mi hermana paterna, junto a mis dos sobrinas, Fernanda y Carolina. Bueno, también junto a la grata compañía de Jorgito, mi tercer y más joven sobrino. Digo grata, porque realmente se porta un siete durante las reuniones familiares: llora contadas veces y, lo que es mejor, no hace tantas pataletas. A propósito, es divertido que mi sobrina mayor y mi sobrino menor se llamen de igual forma que sus padres: Carolina y Jorge, respectivamente. Fernanda, la del medio, se sale de esta regla.

Hambre y esperas aparte, puesto que fuimos nosotros quienes los esperamos en el centro (comprendo que salieron tarde porque no es fácil movilizarse con una familia tan numerosa), se puede decir que fue una tarde agradable en un lugar que incluia piscina, restaurante y juegos para niños. Por supuesto que aquí tampoco quise bañarme (siendo sincero, nunca he sido muy bueno para el agua y menos en verano), y preferí recostarme en un asiento para darle tiempo a la primera lectura del año: Kafka en la orilla, de Haruki Murakami. En verdad lo vengo leyendo hace unos días y me ha fascinado mucho su lectura. Tal como lo permite un buen libro, logro avanzar página tras página con la soltura de una caminata por el paso peatonal de un parque, una plaza o una playa.

Viaje a Bolivia: martes 14 de febrero. Santiago, Chile.

Es mitad de febrero, mes del amor y la amistad. Eso es lo que se dice, en los medios de comunicación, en la publicidad, en las redes sociales… Para mí, en cambio, es el mes del viaje fuera de Santiago, de esta cuenca que se hace llamar capital de nuestro país y que difícilmente nos suelta de sus garras.

¿Cuándo fue la última vez que salí de esta ciudad, que no fuera para ir únicamente a la quinta región? ¿Dos años? Incluso unos días más… Pensándolo bien, fuimos en familia a Frutillar a mediados del 2015, para celebrar el matrimonio de mi hermana Amanda. Y antes, a principios de ese mismo año, nos pegamos el salto de ida y de vuelta a España con mi mamá.

A propósito, hasta hace poco uno de mis planes para este período era estudiar un magíster en España o en México. Pero desistí por motivos laborales y vocacionales. En verdad fue una decisión vital, porque preferí sentar cabeza en mi ciudad o, mejor dicho, en esta ciudad a la que pertenezco. Estabilizarme económica y profesionalmente; darle una (nueva) oportunidad a la sociabilidad capitalina; y mejorar mi vínculo con este país, en las buenas y en las malas, antes de pensar siquiera en darle una despedida de largo aliento.

Viaje a Bolivia 2017: Domingo 12 de febrero. Santiago, Chile.

Con mi mamá estamos haciendo los preparativos previos a nuestro siguiente viaje, en esta ocasión hacia Iquique y parte de Bolivia. Por suerte hemos tenido la oportunidad de efectuar distintos viajes hacia diversos destinos. Anteriormente hemos ido a Arequipa, Cuzco y Machupichu en Perú; a Iquique, Valdivia, Puerto Natales y otras ciudades en Chile; y a España, Italia y Marruecos, allende el océano Atlántico.

Ahora iremos nuevamente a Iquique, pero como una excusa para ir a Bolivia (nuestro destino principal) y, a su vez, como una excusa para ir al carnaval de Oruro, en Bolivia. Pero no niego que estas “excusas” son en sí mismas experiencias, porque nunca se vivencia algo igual al reexplorar una ciudad conocida y, en el caso de Bolivia, circundar el terreno al punto espacio-temporal que nos alimenta día a día nuestra expectativa vivencial: el carnaval.